5 DE JULIO, ¡ZAPATO?

lunes 29 de junio de 2009

He venido escuchando y leyendo a diestra y siniestra definiciones que van y vienen sobre el voto nulo y el voto blanco. Sin olvidar que en estos espacios de Indicios Magazín-e fue publicado el texto que parece haber detonado la bomba que ahora tiene temblando a los políticos mexicanos, una cosa me queda clara: el Paréntesis se abrió y no tiene para cuándo cerrarse.
De entre todas las opiniones quiero destacar las vertidas en más de una ocasión por Jacobo Zabludovsky tanto en su programa radiofónico De Una a Tres que transmite Grupo Radio Centro por sus frecuencias 690 de AM y 88.1 FM, como en su columna Bucareli que publica el Diario mexicano El Universal, donde esta columna Paréntesis vio y dejó de ver la luz hace ya varios años, como destaqué en el artículo que le dio vida en esta su versión en línea.
Don Jacobo, independientemente de mi admiración por él, es de los pocos que tienen claro el significado y el valor legal, moral y humano de las opciones de voto denominadas VOTO NULO y VOTO BLANCO. Acaso le ha faltado precisar algunos detalles para orientar mejor a su vasta audiencia. Para ayudarle, Indicios Magazín-e le ha hecho llegar una colaboración mínima extraída de nuestra sección Tiempo y Destiempo que también invitamos a nuestros lectores a revisar detenidamente con la idea de aprender a votar de manera efectiva.
Al margen de estas notas y para ampliar un poco el Paréntesis valga decir que se avizora en el futuro cercano un SEÑOR ZAPATO que calzará a la democracia mexicana y hará que la zapatilla de La Cenicienta se vea más que deslustrada en los pies de los partidos y candidatos actuales.
Más allá de su uso conceptual en el juego de Dominó para referir una derrota contundente y absoluta de los contrarios, la idea del "zapato democratizador" viene bien en estos momentos cuando buena parte de la población mexicana no se siente justamente representada por sus políticos. Cuando los mexicanos estamos cantando amenazadoramente aquello de "la chancla que yo tiro...". Pero está visto que en el país de los chancludos el rey, además de tuerto, usa zancos de media zuela.
Aquí y allá el electorado mexicano ha decidido ponerse coturnos y corear al unísono, acallando las voces discordantes de los que, esperando sorprender con sus desesperados argumentos, ya afirman en una larga lista que el voto nulo (que confunden con el blanco) es una jalada (dicho sin albur), un parásito, un sufragio tirado a la basura, abstención activa, la razón que ahogará las alternativas minoritarias, una moda, un movimiento de orígenes turbios e intereses creados, una amenaza a la democracia, una manera de sancionar, o simplemente algo inútil, cuando en realidad no es nada de eso. Si es inútil, lo es sólo y sólo si en la medida de las limitaciones que el código de procedimientos establece, porque a ojos de la ley no lo es.
Lo importante es votar, asistir a la casilla y decir "aquí estoy y esto elijo". Que un candidato firme ante notario, como propuso el empresario Alejandro Martí para forzar un compromiso de compra-venta de sufragio, no obliga al político a nada, aunque se constituya alrededor suyo un "observatorio ciudadano". Con todo lo respetable que es la propuesta del señor Martí, no deja de ser ingenua, pasto para populistas y oportunistas, y trasnochada. No olvidemos que el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto ya usó y fue el primero en usar ese recurso, si bien el sentido y el trasfondo fueron distintos. La propuesta tiene buena intención, eso ni dudarlo, pero es perfectible.
La democracia no la hacen los partidos, dicho sea entre Paréntesis, como tampoco la hacen los institutos electorales, ni los medios de comunicación o los políticos. La democracia la hace la sociedad, usted, yo, todos, independientemente de inclinaciones, afectos o fobias. Así, más nos vale un trapazo a tiempo y no un choclo agujerado a destiempo.

MÁXIMO Y MÍNIMO. Un cuento

martes 7 de abril de 2009

Por J. Antonio Castillo de la Vega
Éranse que se eran dos hermanos que vivían en una llanura mexicana. El mayor se llamaba Mínimo y el menor Máximo. Sus padres eran unos legisladores muy chambones. Trabajaban tanto,
pasaban tantas horas sentados en las curules de la Cámara, que la gente ya los tenía en gran consideración por el gran callo que tenían en esos menesteres del debate y la promulgación de leyes. Algunas servían para matar el tiempo, pero también las había que dejaban una huella indeleble en la historia y la constitución del pueblo, ya fuera por estúpidas y absurdas o por cabales y oportunas. Por muchos años, prácticamente desde su nacimiento, Mínimo se codeó con los grandes empresarios y con los líderes sindicales, coqueteó con las secretarías y fue expandiendo sus relaciones hasta sentirse a sus anchas. Nada ni nadie se movía si no lo indicaba Mínimo. Más pronto que tarde se volvió un tirano y se negó a dar un paso sin antes consultarlo con los productores de ensueños, sí, esos que día con día aumentan su aprecio entre ellos, y acentúan nuestra melancolía indiana.
Gobernaba de tal manera Mínimo que hacía patente lo que dice el refrán: en el país de los ciegos el tuerto es rey. Pero Mínimo, en su condición de monarca estaba perdiendo el piso y cada día se hundía más y más para desesperación de quienes recibían sus magros favores. En la angustia de aquellos y esos otros y los de más allá, no faltaban quienes clamaban por un alzamiento de emergencia, contingentes de campesinos marcharon, catervas de obreros espetaron, pero Mínimo, extraviado en su lóbrega manera de gobernar prefirió además de ser tuerto, sordo.
Entre tanto, su hermano Máximo gozaba de una salud envidiable. Siempre se caracterizó por tener ínfulas de alta alcurnia. Y si Mínimo se codeaba con los empresarios y los potentados de la política y la economía y la religión, Máximo no le iba a la zaga y, más aún, lo rebasaba instalándose a vivir en las mansiones de muchos de ellos, algunos de verdadera prosapia y otros con vocación de hiedra. Si Mínimo era para la población el monarca indeseable, Máximo se convirtió en el emperador hegemónico a cuyas habitaciones sólo pueden acceder unos pocos elegidos.
Mínimo había encontrado en lo popular su carta de naturalización y una forma de legitimar su tiranía y, ay, de aquel que presumiera ganar justo lo del Mínimo, porque él de inmediato alegaba que en su tierra nadie podía ganar menos emolumentos que él, así que inventó la fórmula salarial de la multiplicación del Mínimo: "¿cuánto te paga tu patrón?"; "Dos veces, tres veces el Mínimo" (casí como aquél que multiplicó los panes durante su sermón). Magnífica y prodigiosa --si cabe el ánimo burlón-- referencia con la que los padres legisladores tuvieron más que suficiente para, orondos, aumentarse tantas veces como adujeran necesario el Mínimo, al fin y al cabo eran los progenitores del reyesito.

Pero hete aquí que Máximo hizo lo propio y borró cualquier referencia y ambicionó alcanzar las estrellas. Construyó una escalera para el propósito y, alzándose infinitas veces el Mínimo día con día, sólo acertaba a sentir insatisfacción. Especialmente uno de sus padres legisladores pensó que eso no era sano, al menos en el ámbito del servicio público, e instó a otros diputados y senadores para que reconsideraran la postura de Máximo. Si Mínimo, al nacer, hubo de ceñirse a las ataduras de la complicidad laboral, ¿por qué no encontrar la cadena que halara hacia la tierra las aspiraciones de Máximo? Bastante mal ejemplo había sido el hijo mayor, como para que el menor cometiera peores y más cínicas tropelías. Así, promulgaron una ley que fijó la techumbre de la cual no debería pasar Máximo, sobre todo mientras estuviera en casa y no alebrestara a los vecinos. Una cosa es ser burócrata del propio cantón y otra, muy distinta, banquero de altos vuelos. Pero Máximo, nada tonto, supo jugar una doble partida: aceptó que en casa y en los alrededores nadie ganaría menos que Mínimo, que en casa nadie ganaría más q
ue él, pero que en los alrededores él y sus compinches ganarían tanto como pudieran.
Sucede que cierta vez un pariente nuestro notó lo pernicioso del asunto y fue adonde los legisladores y adonde los grandes financieros que gobiernan el mundo y les dijo que "o todos coludos o todos rabones":
No se han dado cuenta que en gran parte la crisis que hoy experimentamos no es otra cosa que los estertores de eso que llaman Capitalismo, pero del Real. Sí, así como el Socialismo Real murió estrepitosa y dolorosamente a causa de sus mentiras y falsas promesas, el Capitalismo Real comenzó a autodigerirse hace 20 años y su digestión es lenta, prolongada, aún más estruendosa y agria. ¿Recuerdan aquellas altas y bajas de las bolsas a finales de los años 80 en el siglo pasado, más exactamente las de 1987 y siguientes? No eran simples retortijones, era que el cáncer de la desigualdad y la especulación había hecho metástasis en el sistema.
De qué se espantan hoy. Esta es una crisis que fue anunciada y aun cuando los 20 que mandan al mundo y los pocos que pagan por ver y los millones que sufren de angustia por todos esos ya mencionados digan "ya pronto, ya pronto terminará", en verdad sólo muestran su incapacidad para entender el origen de las grietas. Si además de en México en todo el orbe se fijaran pisos y techos a lo que gana la gente, pero pisos y techos flexibles, no rígidos, capaces de evolucionar según las circunstancias, los excedentes podrían canalizarse más fácilmente para una mejor distribución entre todas las capas intermedias, de manera horizontal. ¿O qué, no les parece grosero e inhumano que este individuo gane 1 dólar sobándose el lomo y aquel otro gane millones de veces más sólo señalando con el dedito o traficando ya da igual si influencias que cocaína; que éste limosneé y esos chillen en su afán de pellizcar el presupuesto o evadir impuestos?
No es cuestión simple, ya se sabe. Pero tampoco erradicando el proteccionismo de los gobiernos se abona en la dirección correcta. En todo caso, había de instaurarse un proteccionismo dimanado de la gente. Es la gente la que debe ser protegida y no tanto las finanzas. Son los excesos especulativos los que han de ser regulados y aún más de lo que se regulan las aspiraciones individuales, porque jamás deber perderse de vista que por cada derecho existe la correspondiente obligación.
En un mundo donde los avalorios van a la baja, los valores deberían ir a la alza; no al contrario.
En fin, quisiera decir "colorín colorado...", pero el Paréntesis apenas se abre y deja entrever un abanico de posibilidades que ya los más expertos podrán analizar con cuidado. Los umbrales de la explotación son como corchetes o, si se prefiere, como el ojo de la aguja por la que es más fácil que pase un abusador ca...mello. No cabe duda que a los baños de pueblo, lava pies y besamanos que se dan en sus campañas los políticos, sigue la hacendosa y desinfectante loción del poder.

REFORMAS O TE REFORMAS

viernes 25 de julio de 2008


Entoriladas, así están las iniciativas de reforma que afectarán de un modo u otro a la estructura, funcionamiento y finanzas de PEMEX, el único monopolio autorizado en México. Me refiero a las sendas iniciativas propuestas por el gobierno del presidente Felipe Calderón y el Partido Revolucionario Institucional.
En el marco del "debate" que recientemente terminó y en el que tras más de 150 ponencias se concluyó lo consabido o sea la necesidad imperiosa de efectuar una reforma a fondo, mientras unos discutían sobre temas fundamentales para México, otros discurrían entre la "honestidad valiente" y la prudencia inteligente. Así, las tendencias recalcitrantes del lópezobradorismo se dedicaron a dar manotazos, pataletas y por su parte los "moderados" del Partido de la Revolución Democrática aprovecharon la oportunidad para colar sus intereses y posicionarse con ventaja.
Estrenando presidente sustituto -cuyos correligionarios maledicentes, con la sorna que los caracteriza, no tardarán en llamar "prostituto" -, los perredistas luego de un largo largo, muy largo derrotero postelectoral no tuvieron más que agachar la cabeza y aceptar la anulación de sus elecciones internas.
Las viejas y nocivas prácticas, que unos pocos creyeron habían quedado en el olvido, más los reconcomios y resabios hicieron presa del partido más representante hoy de la izquierda mexicana. Una izquierda que, cabe decirlo entre paréntesis, con los recientes acontecimientos se mira avergonzada, con pena ajena.
Con miras a una consulta popular propiciada por el gobierno capitalino de Marcelo Ebrard Casaubon, los esfuerzos perredistas por hacer válido su peso moral en el ánimo ciudadano se ha visto minada por sus propios actos y omisiones, mucho más que por lo que críticos a diestra y siniestra puedan apuntar.
Para el PRD el paréntesis se ha abierto en varios puntos con una finalidad, la reflexión en torno al cinismo y la estupidez.
Hace tiempo, en otros espacios, pronosticamos la escisión que hoy padece francamente este partido tan importante. No faltaron ni faltarán los que nos tachen de "escindidos mentales", de "traidores a la causa", de "denostadores gratuitos". Pero, dimes y diretes aparte, la ostentosa verdad de los hechos se impone y más de uno dentro de tal institución deberían pensar muy en serio que más vale cortar por lo sano antes que entorpecer más las oportunidades que este partido aún tiene para la carrera presidencial, hacia el 2012. El Frente Amplio Progresista (FAP) haría muy bien, en convenio con el PRD, en separarse definitivamente para formar un partido aparte. Ya tienes la base social y los militantes, incluso dirigentes. Siempre será preferible para una institución y para un país democráticos saber con qué fuerzas precisamente se cuenta.
En definitiva una izquierda moderada no puede ni debe convivir con una izquierda de expresiones radicales. Ya tuvimos pruebas de sobra de ello. Son, mejor que brazos de un mismo cuerpo o ramas de un mismo tronco, el anverso y el reverso de una misma moneda, lo que divide naturalmente las probabilidades de triunfo y acentúa las ocasiones y causas del descontento.
Para las mismas expresiones izquierdistas será más claro y contundente saber el grado real de penetración de sus propósitos o despropósitos, de sus métodos y procedimientos. Así, un ciudadano corriente podrá optar por elegir a un representante o gobernante radical, si considera que es lo que el país necesita, o a uno moderado o a uno de derecha o a uno de centro. En el plano de la política como en la barra de la cantina, las mezclas nunca son buenas. La borrachera y la consecuente cruda traen efectos colaterales que pueden cobrar la vida misma.
Si es congruente con sus dichos, más que con sus hechos, Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores también deberían considerar que resulta torpe pensar en él como candidato presidencial para el 2012. Si lo y se considera "presidente legítimo", aspirar de nuevo a la competición por el cargo lo revelaría caudillo tan antidemocrático como el peor de los dictadorzuelos. Si el sufragio, como alegaron y pelearon, fue efectivo y en su favor, no cabría la reelección. De lo contrario sería tanto como reconocer que siempre estuvieron mintiendo o cuando menos inocentemente errados.
Por lo pronto el paréntesis queda abierto y listo para el seguimiento de otros nuevos indicios.

ENTRE EXEQUIAS Y DEBATES

martes 15 de abril de 2008


La Voz de AMLO
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Hacia mediados del siglo XX, un pegajoso jingle publicitario movía las conciencias de miles de amas de casa consecuentemente dibujaba una sonrisa de satisfacción y contento en sus maridos.
A cincuenta años de distancia, hoy semejante golpe publicitario parece hallarse latente, pero ahora no en el ámbito de los consumidores de detergentes, sino en el propio de la política mexicana.
En aquellos años posrevolucionarios, cuando México experimentaba el reacomodo económico y social, con las masas movilizadas en torno a los beneficios y sugerencias de un incipiente progreso, el jingle invitaba al orden y la pulcritud no solo de la vestimenta sino de los usos y costumbres del nuevo México, sobre todo el urbano, casi invitaba a lavar las conciencias: "siga los tres movimientos de FAB: remoje, exprima y tienda".
Hoy, el Frente Amplio Progresista (FAP) conformado por miembros de varios partidos considerados de izquierda y encabezados por el expriyísta Andrés Manuel López Obrador parecen querer retomar tal gimmick (anzuelo) motivador al que basta cambiar el nombre del producto por las siglas de la agrupación.
Este "Frente Anarquista Popular" (como mejor podría llamarse dadas sus prácticas y métodos) en el que destaca la participación de los más radicales militantes y simpatizantes de la Pendencia, el Relajo y el Dicterio (PRD), se ha hecho de la bandera del reclamo nacional y legítimamente (según ellos y porque unos cuantos muchos se lo han permitido a unos cuantos pocos) optó por la defensa de lo esencial, privando de la posibilidad y el derecho a disentir fuera de su órbita a una parte amplia de mexicanos y no obstante lo noble de sus aspiraciones y propósitos.
En su actitud paranóica, no estar con el FAP o atreverse a mofarse de él y sus integrantes (como ellos sí suelen y se permiten hacer con otros), del modo como podría hacerse y sucede respecto de cualquier otro actor político mexicano, es estar con la competencia, comprar lo caro o adquirir lo barato; en dos palabras: ser espúreo, esquirol. Lo cual pone en evidencia su gastada y suceptible piel.
La compañía gramofónica RCA se hizo famosa con su imagen corporativa de un perro atendiendo a la voz del amo grabada en un acetato y reproducida por un alta voz. El aparato del FAP replica los dictados discursivos de sus dirigentes y en particular del caudillo AMLO, revolucionando el remojón, exprimiendo el orden y tendiendo la intolerancia y la cerrazón. ¡Y eso que alegan atender a la voz del pueblo!
Más maquiavélicos que Maquiavelo, más papistas que el Papa y menos democráticos que el sistema que los sustenta, bajo las faldas de la nación, Adelitas y Juanchos han determinado seguir el camino de no retorno y concelebrar las exequias... para las instituciones del país.
Coincido, lo digo de una vez, con muchos de sus temas, pero execro muchos de sus argumentos, planteamientos y burdos, cansones métodos, cargados de falsedades, exageraciones y obsecación. Pero está visto que sus pretensiones populistas no descartan la impopularidad a que conducen sus pasos. El mismo AMLO lo dijo al dar el banderazo de salida a sus brigadas, comandos y demás contingentes de vociferantes.
Entre la razón y la obscenidad, también hay que decirlo, sólo hay un puente llamado perdón. Pero es un puente colgante, sujeto de finos hilos de reconcomio que, si se los deja pudrir...
El Paréntesis queda abierto; y el diálogo y el debate, ojalá también.

DEMOCRACIA MITOTERA

viernes 11 de abril de 2008


Debatiendo el Debate
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Hay Paréntesis que abren diálogos, unos son cortos y otros largos; los hay que cierran expectativas, dejando inconclusas las posibilidades.
Hay Paréntesis que encapsulan silencios y no faltan los que acumulan emociones. Unos conforman razonamientos y desde ellos argumentan lo sucedido, advierten lo probable. Hay, por supuesto, corchetes que aislan ideas para su posterior análisis; unos aclaran y otros oscurecen.
No obstante la variedad apuntada y la faltante, todos los paréntesis tienen cierto grado de bondad (y por lo mismo cierto grado de maldad). Incluir uno en medio de un debate para solicitar un debate en torno a lo mismo que se discute no sólo es redundante, sino ocioso y torpe. Ni siquiera un necio insistiría en debatir debatiendo lo debatido durante el debate en curso o por comenzar. Se trataría de una petición absurda.
Tal parece que Eugene Ionesco ha hecho su aparición en la escena política mexicana, montando una divertida pero desesperante comedia teatral en su más puro estilo del absurdo. Debemos felicitar, pues, a nuestros legisladores, a cabecillas de brigadas y demás fauna política. En verdad, por sus oficios corroboramos que la democracia incipiente mexicana evoluciona muy rápido y, del surrealismo que ya acusaba André Bretón en los años treinta, hemos dado el salto al existencialismo sesentayochero y ya alcanzamos el absurdo.
Estando así las cosas, cuando los ojos de un color parecen de otro y los de este otro revelan que son un ojo de otro con el color de otro, pues no nos queda más que abrir nuestros ojos y con ellos otro Paréntesis y dentro de él, a la vista de estos ojos, que no son estos sino esos, los tuyos, que pueden ser del color de uno o del color de otro, amarillo perredé o naranja convergencia o tan azules como aquellos o tricolores, si prefieres, rojinegros inclusive... En fin, abrimos un Paréntesis que se explica por sí mismo por absurdo que parezca; y entre tanto por y que tal vez se comprenda el por qué un Paréntesis absurdo resulta así un episodio debatiendo sobre una propuesta de iniciativa para una reforma energética aún no discutida, pero dada por debatida y sentada.
Y ya sentados en el medio del Paréntesis, dejemos las sillas presidenciales para que se sienten un legal y un legítimo; quien quita y ambos aprenden quien da la lección, peinando la peluca para la calva de la cantante; la misma mitotera que se ufana de ser el centro y razón de ser de una tipa a la que llaman Democracia; la cual, por cierto y por falso, recientemente no está segura de si ir o no al baile acompañada de un fulano al que nombran PEMEX, y cachete con cachete llegar a las profundidades de su amar, como una sirenita de la mano de su tritoncito. Será que teme que de solo mirarlo a sus ojos de peje sean como los de él. Pero no se crea que son ojos de pescado, no; sin embargo son muy bonitos y llamativos e hipnóticos; y, tanto, que uno que otro, el de un color y el del otro, oriundo o gabacho, le hace ojitos. Hasta uno muy mentado Chávez venezolano ya se apuntó para la fiesta y escogió discreto disfraz de marichi, dicho sea de paso todo esto; y entre Paréntesis éntrele.
¿Algo más?
Sí, una última consideración. Debería aprovechar el PRD que tiene en su poder la tribuna de la Nación para exponer a toda la Nación, con todos los medios a su alcance, con todos sus legisladores, su propia propuesta de iniciativa de reforma, quizá en solitario las curules vacías puedan sumar los votos que sus sesudos y pertinaces soliloquios sean capaces de promover, discutir, ajustar, modificar, enmendar, constituir. Seguro con una mayoría acordada de curules su propia iniciativa será aprobada.